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La lucha contra una inflación que llega desde fuera es una tarea desagradable, como la de desvestir a un santo para vestir a otro. Cualquier medida que se tome genera efectos secundarios perjudiciales, por lo que su aplicación se convierte en un ejercicio de escoger el mal menor. Para las autoridades representa un desafío de gran magnitud, con serias consecuencias políticas. Y lo que se decida hacer impactará sobre la economía más allá de los precios de los bienes y servicios.
Fuera del caso excepcional en que un gobierno cuente con recursos fiscales ilimitados, y con una enorme reserva de divisas, la concesión de subsidios, sean éstos focalizados en forma de entregas de productos o dinero, o generales vía asignaciones a los suplidores para absorber sus incrementos de costos y evitar que suban los precios, se efectúa a expensas de otras clases de gastos. Como los fondos que se utilizan para subsidiar tienen que salir de algún lado, el Gobierno tiene que reducir las sumas que dedica para otros fines, usualmente por el lado de las inversiones, provocando reacciones adversas en la población.
Si en esas condiciones el Gobierno trata de conseguir los fondos poniendo más impuestos, la actividad económica decae, sube el desempleo y aumenta el descontento. Y si intenta obtenerlos elevando la deuda pública, aumentará sus obligaciones y las tasas de interés, si las coloca localmente, o reducirá su calificación crediticia si recurre al financiamiento externo sin tener más ingresos.
Si por el contrario decide establecer controles de precios, cediendo a presiones de movimientos sociales, logrará una mejoría aparente y efímera, mientras duren las existencias de productos. Después de ese breve lapso, la oferta decaerá dando lugar a la escasez, surgirán mercados paralelos negros o grises, y la desigualdad crecerá, siendo sólo los más pudientes los que podrán tener acceso a esos mercados.
Pero aunque la tarea sea desagradable, hay que hacerla minimizando los perjuicios.
La lucha contra una inflación que llega desde fuera es una tarea desagradable, como la de desvestir a un santo para vestir a otro. Cualquier medida que se tome genera efectos secundarios perjudiciales, por lo que su aplicación se convierte en un ejercicio de escoger el mal menor. Para las autoridades representa un desafío de gran magnitud, con serias consecuencias políticas. Y lo que se decida hacer impactará sobre la economía más allá de los precios de los bienes y servicios.
Fuera del caso excepcional en que un gobierno cuente con recursos fiscales ilimitados, y con una enorme reserva de divisas, la concesión de subsidios, sean éstos focalizados en forma de entregas de productos o dinero, o generales vía asignaciones a los suplidores para absorber sus incrementos de costos y evitar que suban los precios, se efectúa a expensas de otras clases de gastos. Como los fondos que se utilizan para subsidiar tienen que salir de algún lado, el Gobierno tiene que reducir las sumas que dedica para otros fines, usualmente por el lado de las inversiones, provocando reacciones adversas en la población.
Si en esas condiciones el Gobierno trata de conseguir los fondos poniendo más impuestos, la actividad económica decae, sube el desempleo y aumenta el descontento. Y si intenta obtenerlos elevando la deuda pública, aumentará sus obligaciones y las tasas de interés, si las coloca localmente, o reducirá su calificación crediticia si recurre al financiamiento externo sin tener más ingresos.
Si por el contrario decide establecer controles de precios, cediendo a presiones de movimientos sociales, logrará una mejoría aparente y efímera, mientras duren las existencias de productos. Después de ese breve lapso, la oferta decaerá dando lugar a la escasez, surgirán mercados paralelos negros o grises, y la desigualdad crecerá, siendo sólo los más pudientes los que podrán tener acceso a esos mercados.
Pero aunque la tarea sea desagradable, hay que hacerla minimizando los perjuicios.
El Fondo Monetario internacional (FMI) ha rebajado sus previsiones de crecimiento global hasta el 3.2 % este año y el 2.9 % el que viene, en un escenario de elevada inestabilidad en el que no se descarta que estas estimaciones vuelvan a empeorar.
El Fondo reduce así en cuatro y siete décimas, respectivamente, la previsión que publicó en primavera, y revisa a la baja la evolución de los principales motores de la economía mundial -Estados Unidos, China y la zona euro- y de prácticamente todas las grandes economías del planeta.
Estados Unidos, la mayor economía mundial, sufre una importante revisión en las previsiones del Fondo, que este organismo ya adelantó hace unos días: 2.3 % de crecimiento para este año y sólo el 1 % el que viene, 1.4 y 1.3 puntos menos que en sus estimaciones anteriores, respectivamente.
Algo mejor parada queda su gran competidora mundial, China, que crecerá, según estos nuevos cálculos del FMI, el 3.3 % este año (1.1 puntos menos que los pronósticos de abril) y el 4.6 % el que viene (medio punto menos).
El Fondo Monetario asegura que los riesgos de los que alertaba en su informe de abril se han materializado ya y están afectando a la economía mundial: alza de la inflación, ralentización más larga y pronunciada de lo esperado de la economía de China y los efectos negativos de la guerra de Ucrania.
Pero además, el FMI hace cálculos con otro escenario mucho más adverso en el que imagina lo que puede pasar si los precios no se moderan, hay una parada repentina del suministro ruso de gas a Europa, el endurecimiento de las condiciones financieras que ahoga a las economías en desarrollo o la geopolítica impide un desarrollo normal del comercio mundial.
En ese caso, y si se materializaran estos riesgos, el Fondo calcula un crecimiento global inferior aún, del 2.6 % este año y solo del 2 % en 2023, una cifra esta última que solo se ha registrado en cinco ocasiones desde 1970, siempre durante las principales crisis -1973, 1981 y 1982, 2008 y 2020-.
En este informe, el Fondo insiste en pedir a los gobiernos que asuman como su "primera prioridad" la reducción de la inflación.
Y aunque admite que una política monetaria restrictiva traerá "inevitablemente costes económicos", subraya que retrasarla solamente "exacerbaría" dichos costos.
En cuanto a Europa, las nuevas previsiones revisadas del FMI ponen de manifiesto que las grandes economías se están resintiendo más de lo esperado por culpa de los efectos colaterales de la invasión rusa de Ucrania.
Por eso, el Fondo reduce sus previsiones para la zona euro en dos décimas en 2022, hasta el 2.6 % y en 1.1 puntos para 2023, año en el que ahora augura un crecimiento de solo el 1.2 % para los países de la moneda única.
De las principales economías de la zona euro España sigue siendo la que más crece, aunque también ve mermadas las expectativas del Fondo, que ahora calcula un aumento del producto interior bruto del 4 % para este año (ocho décimas menor) y del 2 % el que viene (1.3 puntos por debajo).
También empeoran, y mucho, las previsiones para la principal economía europea, Alemania, solo crecerá el 1.2 % este año (nueve décimas por debajo de la anterior previsión) y el 0.8 % en 2023 (1.9 puntos menos).
Latinoamérica es de las pocas regiones que ve mejorada la previsión del Fondo para este año, que se sitúa ahora en el 3 %, medio punto más, aunque empeora la de 2023, año en el que se calcula un avance del 2 %, medio punto menos.
En Brasil la economía crecerá el 1.7 % este año, nueve décimas más, y el 1.1 % el que viene, tres décimas menos, mientras que el avance de México será del 2.4 % este año (cuatro décimas más) y del 1.2 % el que viene (1.3 puntos menos).
Sobre la inflación, el Fondo también es pesimista y revisa, en este caso al alza, sus previsiones: la del conjunto de economías avanzadas estará en el 6.3 % este año (frente al 4.8 % proyectado en abril) y la de la zona euro calcula una inflación del 7.3 %, 2.9 puntos por encima de su anterior estimación.
Ana Bernier lleva un año recibiendo beneficios como rendimiento de los dólares que invirtió en el mercado virtual de uso de criptomonedas. Es una de los dominicanos que usan las plataformas digitales de compra y venta de activos intangibles, un segmento que en el país ha crecido 52 % en este año, según una reciente encuesta. El Banco Central reitera que no cuenta con la regulación y respaldo del Estado.
A Bernier, de 53 años, no le llevó tiempo tomar la decisión de ser inversionista de activos digitales, ya que la experiencia de una amiga que genera mayores volúmenes que ella la motivó a arriesgarse a colocar su dinero en el mercado, a través de una empresa internacional.
“Comencé con 50 dólares y luego reinvertí lo que tenía. Ahora retiro mi ganancia semanalmente en un cajero en el que tengo la opción de vender mis monedas y recibir el pago en pesos”, explicó a Diario Libre.
La criptomoneda es una divisa digital que utiliza un cifrado criptográfico para asegurar la integridad de las transacciones y transferencias de activos a través de medios tecnológicos. Existen muchas monedas virtuales y cada una tiene un valor distinto y con código único que la diferencia de las demás, por lo que dos personas no pueden tener la misma criptografía (código) en sus monedas.
En el país ya hay 15 cajeros para criptomonedas en distintas localidades; más de la mitad se encuentran instalados en puntos comerciales del Gran Santo Domingo, específicamente en Villa Mella, San Isidro, Los Mina, Piantini, Gascue, Bella Vista y Herrera.
El resto están ubicados en otras provincias. Hay, al menos, un cajero automático en Santiago, San Pedro de Macorís, Puerto Plata, Las Terrenas y Punta Cana, zonas donde extranjeros y dominicanos utilizan las monedas para pagos y transacciones.
Las transacciones son activos digitales que se realizan sin intermediarios y los usuarios pueden hacer intercambios con la cantidad de monedas que quieran tener en su cartera digital.
El objetivo de Bernier para invertir es pagar las deudas que tenía a largo plazo y garantizarle a su hijo la cobertura de sus estudios universitarios. A diferencia, Anderson Peña tiene un perfil más arriesgado. Utiliza el mercado virtual para inversiones de mayor rendimiento con las que busca cambiar su estilo de vida y financiar pequeños negocios de su localidad.
A pesar de los riesgos que conlleva invertir dinero en una moneda no tangible y de la que se desconoce su procedencia, el más reciente estudio de New Payments Index 2022, publicado por Mastercard, arroja un crecimiento de 52 % en el uso de criptomonedas en la República Dominicana en el último año.
El estudio indica que el 74 % de los consumidores en República Dominicana encuestados consideraría cambiarse o continuar con una entidad bancaria que le permita invertir en criptomonedas.
"Los activos virtuales no son una moneda de curso legal y por consiguiente no gozan del respaldo del Estado; su efectividad o su uso como medio de pago en nuestra economía no pueden ser garantizados"Banco Central“
Formalización
La Asociación Dominicana de Empresas Fintech (AdoFintech) tiene registradas dos empresas tipo exchange de criptomonedas (plataforma de intercambio) que usan la tecnología para automatizar y facilitar procesos financieros.
Entre ellas está Bitpoint Latam, una empresa extranjera que ofrece los servicios de compra y venta de monedas en el país, y la segunda es BitcoinRD, la única Fintech dominicana que cuenta con más del 90 % de los cajeros digitales instalados en el país.
“El tema de las criptomonedas en el país está un poco lento, mientras otros países ya han comenzado a incluir el mercado virtual como un segmento de la economía digital”, considera Giuliano Simó Marra, fundador de BitcoinRD.
El empresario dice a Diario Libre que a nivel internacional se han logrado muchos avances que también benefician a los entes reguladores, priorizando el uso de las monedas como un mecanismo de inversión y para comercializar.
Lamenta que en la República Dominicana no se tome en cuenta el sector, ya que –según entiende– tiene “gran potencial para atraer turistas” que utilizan ese método de pago de alcance mundial en tiempo real. “Es el futuro de las finanzas y de los negocios”, asegura.
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"El Bitcoin, la criptomoneda más popular, registró una caída de su valor, al pasar de más de 67,000 dólares por un Bitcoin en noviembre del año pasado a 20,000 dólares en junio de este año"“
Aún sin regulación y a propio riesgo
Las criptomonedas han sido motivo de mitos y controversias por las variaciones de su valor con respecto a monedas reguladas como el peso y el dólar, que es la moneda en la que evalúan el valor de las monedas digitales.
Diario Libre consultó al Banco Central de República Dominicana, como único emisor de billetes y monedas en el país, para conocer su opinión sobre el incremento de personas que inverten su dinero en el mercado virtual. Reiteró su advertencia a la población y entidades de intermediación financiera sobre los riesgos asociados a este tipo de activo.
“Los activos virtuales no son una moneda de curso legal y por consiguiente no gozan del respaldo del Estado; su efectividad o su uso como medio de pago en nuestra economía no pueden ser garantizados. Ninguna persona está en la obligación de aceptarlos como forma de pago de bienes o servicios prestados”, insistió.
En países como Brasil, Perú, Ecuador, Colombia, Chile, Panamá, Venezuela y Argentina, entre otros, se permite el uso privado de activos digitales y, de hecho, las autoridades han dado algunos pasos para regular su uso y evitar el lavado de activos.
Mientras que, en Bolivia, China, Egipto, Nepal y Argelia, entre otros, es ilegal comprar, vender o comercializar con activos digitales.
Los únicos países que han declarado uso abierto y regulado de criptomonedas para compra de bienes y pagos de servicios son el Salvador y la República Centroafricana, donde las autoridades decidieron admitir el Bitcoin como moneda de curso legal.
Dentro de los principales riesgos de los activos digitales se encuentra su volatilidad, la informalidad de las operaciones que no permite al usuario determinar la ubicación o identificación del emisor de activos y la dependencia del internet para poder realizar transacciones.
El Bitcoin, la criptomoneda más popular, registró una caída de su valor, al pasar de más de 67,000 dólares por un Bitcoin en noviembre del año pasado a 20,000 dólares en junio de este año. Una variación cambia las “reglas” para el intercambio y comercialización.
Similares caídas se registraron con la moneda Ethereum, que pasó de valer más de 4,800 dólares en noviembre del 2021 a menos de 1,000 dólares en junio de este año. En el caso de la moneda Dogecoin pasó de 33 centavos de dólar en agosto de 2021 a cinco centavos de dólar en el mes pasado.
Mientras en un informe publicado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) se considera que el sistema de pensiones dominicano está rezagado en aspectos esenciales, para garantizar un promedio digno de cuotas por fondo de pensión para los cotizantes, las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) indicaron ayer que desde hace dos años han planteado modificar la Ley 87-01 para robustecer el sistema a fin de hacerlo más eficiente y solidario.
En el informe de la Cepal se analizó el sistema de pensiones en general y la Cuenta de Capitalización Individual. Se concluyó que en el país hay una fragmentación del sector, y se destacan algunos problemas para poder garantizar un fondo económico digno para los cotizantes al momento de su retiro.
En ese sentido, la Asociación Dominicana de Administradoras de Fondos de Pensiones (Adafp) consideró necesario modificar la ley para superar uno de los desafíos que tiene el país en cuanto a pensiones para los trabajadores.
“En la Adafp promovemos cambios en la ley y perfeccionamientos normativos que permitan robustecer el sistema de pensiones a fin de hacer(lo) más eficiente, solidario, sostenible y universal, que garantice más y mejor protección a los afiliados y sus familias, siendo eje fundamental de la estabilidad y el desarrollo económico y social del país”, indicó por escrito a Diario Libre.
Dentro de la propuesta para modificación se encuentran: pensiones mínimas contributivas y solidarias no contributivas, cambios a pensiones por discapacidad vitalicia, integrar a los dependientes y, entre otros cambios, facilitar la movilización de fondos para migrantes.
La entidad que asocia a las AFP reconoce que no se ha implementado el Bono de Reconocimiento, ni mecanismos de protección al desempleo, debido a un lento desarrollo de vehículos e instrumentos financieros para la inversión.
En ese sentido, la Adafp resaltó como limitante para su potencial desarrollo que “todavía el marco regulatorio de inversión de los fondos de pensiones está incompleto”.
Agregó que en el país hay altos niveles de evasión a la Seguridad Social e informalidad. “La tasa de informalidad supera el 55 % y el nivel salarial promedio de los cotizantes actuales se encuentra en 1 y 2.5 salarios mínimos; más de un 40 % de los cotizantes reporta salarios por debajo de 1 salario mínimo", precisó.
Pese a los aspectos a modificar, todavía las AFP no estarían cumpliendo con el objetivo principal de la normativa que las regula. Según la Ley 87-01, “las AFP competirían entre sí por captar la mayor cantidad de afiliados, bajando la comisión y prestando un mejor servicio, pero en la práctica todas actúan como un oligopolio, con un control absoluto del mercado y con escasos beneficios para los trabajadores”, entiende Arismendi Díaz, quien participó en el diseño del Sistema Dominicano de Seguridad Social.
Expresó que “la gran distorsión” consiste en que la comisión recibida por las AFP es muy superior al esfuerzo realizado, lo cual reduce el crecimiento del fondo de retiro y genera una sensación en los afiliados de que los mayores beneficiarios son las administradoras.
Díaz evaluó la comisión que disponen las AFP y las comparó con la de otras entidades internacionales, por lo que consideró que el país está rezagado en el tipo de administración de los fondos de pensiones.
“Por ejemplo, la comisión de las Afores de México (AFP aquí) es de solo el 0.54 % anual, mientras aquí en el país es del doble: el 1.10 % anual sobre el fondo administrado. Para el 2009, la comisión dominicana habría bajado 0.75 % anual, pero todavía un 38 % mayor que la que se registra en la actualidad en el país hermano”, puntualizó.