La peste porcina africana (PPA) muestra una reducción significativa en la República Dominicana durante 2026, en momentos en que la enfermedad continúa representando una amenaza para la producción porcina mundial y algunos países afectados enfrentan nuevos brotes que obligan a mantener estrictas medidas de vigilancia y control.
Entre enero y julio, los casos reportados en la República Dominicana disminuyeron de 472 en 2025 a 114 en igual período de este año, una caída de 75.8 %, según un balance preliminar ofrecido por el director general de Ganadería, Abel Madera. Solo en junio, mes en que se produjo el mayor pico dentro del período analizado, los casos pasaron de 181 a 27.
“La disminución es muy significativa”, afirmó Madera, quien explicó que las autoridades continúan trabajando para segmentar el territorio dominicano, declarar áreas libres y avanzar en lo que describió como el “compartimiento de la enfermedad”. Indicó que los planes para desarrollar esas acciones se encuentran en elaboración y se prevé ponerlos en práctica durante los próximos meses.
La reducción no significa, sin embargo, que las autoridades dominicanas consideren superada la enfermedad. Madera advirtió que el virus continuará representando un desafío debido a su resistencia y a la inexistencia de una vacuna. También sostuvo que precisamente cuando disminuyen los casos es necesario mantener las inversiones y evitar que productores y autoridades relajen las medidas, porque existe el riesgo de que la enfermedad vuelva a aumentar.
Un problema que sigue activo en el mundo
El escenario internacional respalda esa cautela. La Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) mantiene una vigilancia continua de la PPA y sus informes de 2026 siguen documentando nuevos brotes tanto en cerdos domésticos como en jabalíes. Solo en el reporte correspondiente a mayo fueron notificados 32 nuevos brotes en cerdos domésticos en Asia, el Pacífico y Europa, además de 478 en jabalíes.
La situación europea permite dimensionar el desafío. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) informó en mayo que durante 2025 los brotes de PPA en cerdos domésticos dentro de la Unión Europea habían aumentado 76 % respecto a 2024. También crecieron 44 % las detecciones en jabalíes. La enfermedad reapareció además en España después de más de tres décadas sin detecciones.
El comportamiento había sido muy diferente apenas un año antes. En 2024, la Unión Europea contabilizó 333 brotes en cerdos domésticos, un descenso de 83 % respecto de los 1,929 registrados en 2023. La EFSA atribuyó buena parte de aquella reducción a la disminución observada en Rumanía y Croacia.
Esa variación de un año a otro muestra una de las dificultades para controlar la PPA: una fuerte reducción de los brotes no necesariamente significa que el problema esté resuelto.
Serbia muestra en 2026 el riesgo de los rebrotes
Serbia ofrece en 2026 uno de los ejemplos más claros. El Ministerio de Agricultura de ese país informó el 10 de agosto que la PPA estaba presente en siete distritos, 13 municipios y 62 asentamientos. Desde principios de este año, 36,101 cerdos domésticos habían muerto o habían sido sacrificados como consecuencia de la enfermedad y de las medidas sanitarias aplicadas para combatirla.
El contraste con 2025 es considerable. El 15 de agosto del año pasado, las autoridades serbias informaban que la enfermedad se encontraba activa en cuatro distritos y siete gobiernos locales. Hasta ese momento habían muerto 146 cerdos en explotaciones infectadas y otros 2,884 habían sido sacrificados.
Los números serbios no deben compararse directamente con los 114 registrados en la República Dominicana. En un caso se contabilizan animales muertos o sacrificados y en el otro las autoridades dominicanas hablan de casos. La comparación permite, no obstante, observar las diferentes trayectorias que está siguiendo la misma enfermedad.
En la República Dominicana, Ganadería mantiene controles sobre la movilización de animales, brigadas especializadas en zonas consideradas de riesgo y muestreos intensivos para identificar posibles focos.
También realiza muestreos ambientales en predios que fueron despoblados debido a la presencia de la PPA para comprobar la ausencia del virus antes de avanzar hacia otras etapas del proceso sanitario.
La disminución también ha tenido un efecto económico. Ganadería estima terminar 2026 con unos 60 millones de pesos destinados a compensaciones a productores afectados, frente a 350 millones de pesos desembolsados en 2025. Madera aclaró que, pese a ese ahorro en indemnizaciones, continúan siendo importantes los gastos operativos destinados a vigilancia y control.
La experiencia internacional aconseja mantener esa vigilancia. La Comisión Europea continúa aplicando durante 2026 zonas restringidas y medidas especiales de control frente a la evolución de la PPA, mientras la OMSA advierte que el número de países que notifican brotes ha aumentado y considera necesaria una inversión sostenida en los servicios veterinarios para controlar la enfermedad.
En ese contexto, la caída de 75.8 % reportada preliminarmente por las autoridades dominicanas representa una mejoría importante, pero no equivale a la erradicación de la PPA. El propio Madera ha planteado el siguiente paso: sostener las medidas de control mientras se preparan los planes para segmentar el territorio y avanzar hacia la declaración de áreas libres.







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