En una frontera donde cada camión representa empleo, impuestos y movimiento económico, crece la preocupación por el destino final de mercancías declaradas en tránsito hacia Haití que, según denuncias de comerciantes y exportadores, no siempre cruzan el puente fronterizo y terminarían vendiéndose en territorio dominicano.
Durante los últimos meses se habría observado una cantidad considerable de mercancías que llega a Dajabón, es descargada en los alrededores del mercado fronterizo y comercializada sin que, presuntamente, exista una supervisión aduanera suficiente que garantice su traslado hacia Haití.
La situación provoca inquietud entre sectores comerciales de la provincia, debido a que los productos declarados para exportación o tránsito internacional reciben un tratamiento distinto a los destinados al consumo dentro de República Dominicana. Si esas mercancías permanecen en el país, advierten, podría producirse evasión fiscal y competencia desleal contra los comerciantes que pagan regularmente sus impuestos.
A las denuncias sobre la falta de controles se suman las quejas de exportadores que aseguran enfrentar numerosos obstáculos para completar legalmente sus operaciones en la oficina de Aduanas de Dajabón.
Según los reclamantes, mientras algunos empresarios deben agotar prolongados procesos para transportar sus productos hacia Haití, otras cargas supuestamente llegan a la frontera y luego son trasladadas hacia distintos puntos del territorio dominicano sin completar las verificaciones requeridas.
También denuncian la presunta existencia de sectores con influencia sobre determinadas operaciones comerciales en la oficina aduanera local.
Los comerciantes haitianos Emmanuel Jofef Pierre, Jeremy Pulsolet y Actúan Gorce Pierre figuran entre los denunciantes que solicitaron a las autoridades dominicanas investigar las presuntas irregularidades en el manejo de mercancías declaradas en tránsito hacia Haití.
Los denunciantes afirmaron que, mientras algunos exportadores enfrentan numerosos obstáculos para completar legalmente sus operaciones en la oficina de Aduanas de Dajabón, otras cargas supuestamente llegan a la frontera sin ser sometidas a los controles correspondientes y luego son trasladadas hacia distintos puntos de República Dominicana.
Advirtieron que esta práctica, de comprobarse, podría fomentar la evasión fiscal, afectar al comercio formal y crear una competencia desigual. Por ello, pidieron a la Dirección General de Aduanas realizar una investigación transparente que permita determinar el destino real de las mercancías y establecer posibles responsabilidades.
Por esa razón, solicitan a la Dirección General de Aduanas (DGA) realizar una investigación profunda para establecer si existen privilegios, omisiones o responsabilidades en el manejo de las mercancías.
Estas afirmaciones corresponden a denuncias de comerciantes y exportadores y deberán ser comprobadas por las autoridades competentes.
Aduanas anuncia mayores controles
En medio de la controversia, el director general de Aduanas, Nelson Arroyo, informó que la institución está adoptando medidas para que las patanas que transportan mercancías en tránsito hacia Haití salgan antes del mediodía y para que los agentes aduaneros confirmen que efectivamente cruzaron la frontera.
Arroyo explicó que no se trata de una nueva resolución, sino de la aplicación de las disposiciones contenidas en la Ley 168-21.
“Tenemos algunas quejas por parte de los empresarios, pero estamos trabajando basados en la ley”, manifestó el funcionario durante un encuentro entre la DGA y la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD).
El titular de Aduanas reconoció que representantes del empresariado han denunciado la comercialización en la frontera de productos de marcas internacionales, una situación que alimenta las sospechas de que parte de las mercancías declaradas en tránsito hacia Haití podría estar quedándose en República Dominicana.
Arroyo sostuvo que esas cargas no deben ser depositadas en almacenes pertenecientes a sus propietarios dentro del país.
Afirmó que corresponde a las autoridades aduaneras verificar que los vehículos y las mercancías lleguen al punto fronterizo y crucen hacia territorio haitiano.
Aclaró que, si una carga regresa ilegalmente después de haber cruzado la frontera, la situación podría involucrar competencias de otras instituciones. Sin embargo, insistió en que la DGA busca impedir que la figura del tránsito internacional continúe siendo utilizada para introducir mercancías al mercado dominicano sin pagar los impuestos correspondientes.
“El tránsito tiene que cruzar”
La empresaria Circe Almánzar respaldó la decisión de reforzar los controles sobre las patanas. En un artículo titulado “El tránsito hacia Haití tiene que cruzar la frontera”, señaló que durante mucho tiempo se ha intentado justificar que cargas declaradas en tránsito sean transportadas hasta la zona fronteriza sin que los vehículos necesariamente entren a Haití.
Almánzar consideró que esa práctica resulta difícil de sostener para República Dominicana y afirmó que las mercancías deben llegar a la aduana haitiana para completar formalmente el proceso.
También apoyó que la DGA restablezca la obligatoriedad del cruce, pese a las protestas realizadas por algunos camioneros y comerciantes fronterizos que aseguran que la medida afecta sus operaciones.
Una frontera entre dudas y desigualdades
Para los exportadores que aseguran cumplir con cada requisito, la situación resulta frustrante. Dicen sentirse atrapados entre procesos burocráticos, retrasos y costos adicionales, mientras observan cómo otras mercancías presuntamente circulan sin el mismo nivel de fiscalización.
El reclamo no busca detener el comercio con Haití, una de las principales fuentes económicas de Dajabón, sino garantizar reglas iguales para todos. Los sectores afectados consideran que una investigación transparente permitiría determinar dónde terminan realmente las cargas, quién autoriza sus movimientos y si el Estado está perdiendo millones de pesos por posibles irregularidades.
Mientras las autoridades refuerzan los controles, permanece abierta una pregunta que inquieta al comercio formal: ¿cuántas de las mercancías declaradas en tránsito hacia Haití cruzan verdaderamente la frontera y cuántas terminan compitiendo, sin pagar impuestos, dentro del mercado dominicano?







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