Estrecho de Ormuz cerrado y precios disparados

Las dinámicas de crisis están entrando en una fase de gran apogeo a nivel mundial.

El mundo está experimentando un aumento en el precio del petróleo y en su abastecimiento, lo cual de por sí es un problema. A lo anterior es preciso agregar el gas natural licuado (GNL). Otras preocupaciones que se agregan es la urea, como un fertilizante importante; y el azufre cuyo uso es necesario para el fosfato y para diferentes procesos industriales. Los fletes aumentan. El helio podría escasear para fabricación de semiconductores. En adición, es preciso tener en cuenta la dinámica que se ha producido recientemente en el crédito privado en Estados Unidos, con nombres grandes involucrados. 

El estrecho de Ormuz está cerrado para muchos barcos (no aquellos con destino a China o India, por ejemplo). Irán, por años, amenazó con hacerlo y nunca lo intentó. Es su arteria comercial. ¿Fue el designio natural de la guerra? ¿Fueron las compañías aseguradoras? Para una parte importante del comercio mundial, esa vía marítima se ha vuelto un problema.

En esta oportunidad estamos de acuerdo con la directora gerente del FMI cuando la semana pasada expresó: “piensen en lo impensable y prepárense para ello”. 

El actual es un escenario para decisiones. Para realizar reformas. Evitar continuar en la complacencia. Se puede comunicar, y se puede mostrar determinación para el cambio.

Recomendamos sincerar precios de combustibles. El subsidio aumentaría el déficit fiscal y, un esquema generalizado, no focalizado, seguiría distorsionando la señal que deben mandar los precios. Los consumidores deben saber, por medio de precios que reflejen la realidad, que es necesario tener en cuenta qué uso darán a los combustibles y qué cantidades usarán.

En cuanto a las reformas que deben hacerse en estas circunstancias, no es conveniente plantear una reforma fiscal solapada. A menos que se esté pensando en una reforma tributaria integral, y de forma transparente, como la propuesta por el Crees, que puede ser vista en la página de la institución. Si no se desea seguir ese curso de acción, pero sí eliminar figuras impositivas, como ha sido anunciado, podría ser un paso de avance. Toda acción que simplifique el sistema tributario y reduzca la carga para hogares y empresas es un elemento que favorece al crecimiento económico. Es decir, a la creación de valor por medio de emprendimientos. 

Con respecto a las exenciones, es extemporáneo referirse a su eliminación o revisión, a menos que se realice una reforma integral. ¿Quién desea invertir en el régimen normal de tributación con una tasa del 27 % y otra de dividendos del 10 %; es decir, someterse a pagar tributos dos veces? Solo por mencionar dos impuestos que afectarían a empresas que querrían invertir para generar más producción y, en consecuencia, contratar más empleados. El tema de las exenciones debe ser tocado, siempre y cuando se realice una reforma tributaria integral, reiteramos. 

Una reforma importante es la laboral. Se ha querido dejar a un lado y se ha visto como un tema político por contener la cesantía. Pero es un asunto económico vital. Tanto trabajadores como empleadores necesitan un código más flexible. Este es un momento para hacer una reforma, no cosmética, sino profunda. 

Los permisos de construcción, de salud pública, de medio ambiente, entre otros, tienen una oportunidad de revisión en este momento. Eliminación o sustitución de algunos por otros mecanismos que no se presten a la discrecionalidad o entorpezcan los procesos de emprendimientos.

Los mismo selectivos a los combustibles, con los selectivos a los seguros, y a bienes en general, tienen una oportunidad de revisión a la baja; y eliminación en el caso de los últimos.

Las transferencias a las empresas distribuidoras estatales serán muy superiores a los poco más de 1,300 millones de dólares presupuestados para el 2026. Con un precio del petróleo promedio superior, como el que ya se espera para el presente año, las transferencias serían superiores. Las finanzas públicas serán afectadas, solo por el gasto.

¿Cómo aminorar el endeudamiento en el 2026? Con un sacrificio del Gobierno, de la clase política gobernante. Es posible lograr un ahorro del 5 % en el gasto corriente. ¿Quién que haya administrado alguna institución no sabe que es posible reunir a los incumbentes, en este caso al Consejo de Ministros y exigirles una reducción de este monto? 

La Ley Orgánica de Presupuesto Para el Sector Público, No. 423-06, no impide una revisión hacia la baja del presupuesto. Solo es necesario someterla al Congreso. La sociedad vería con buenos ojos el sacrificio. Esta vez no se quedaría en enunciados de ahorros en viajes y viáticos, de impresión y publicidad, o de uso de vehículos. Ahorros, que si se cumplen, no son materiales. Sería un compromiso real.

Debe ser un nuevo presupuesto reformulado cuyo único contenido sea la reducción del gasto corriente. En dos o tres semanas se puede lograr el proceso

Cuando un país enfrenta un poder militar superior, tiende a escalar geográficamente. Irán lo está haciendo, es parte del manual de guerra. El conflicto podría detenerse si hay concesiones sustantivas. Sin embargo, aún si la parte fuerte se retirara, el impulso de la escalada podría continuar. Estamos en un momento crítico para tomar acciones económicas importantes. 

 

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Una colaboración del Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (Crees).




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